Protocolo de Montreal

El Protocolo de Montreal es uno de los acuerdos multilaterales medioambientales de mayor éxito a nivel internacional, ya que a la fecha ha eliminado el uso de la mayoría de los gases dañinos para la Capa de Ozono.

En 2014, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) anunció que la Capa de Ozono empezaba a recuperarse, anticipando su recuperación progresiva durante el siglo XXI.

Nuestro país ha ratificado todos los instrumentos internacionales relacionados con las SAO y la protección de la Capa de Ozono: el Convenio de Viena, Protocolo de Montreal y sus enmiendas de Londres, Copenhague, Viena, Montreal, Beijing y Kigali. El Ministerio del Medio Ambiente de Chile, a través de su Unidad Ozono, actúa como Punto Focal del Protocolo de Montreal, coordinando e implementando los esfuerzos de reducción y eliminación de las SAO, en estrecha cooperación con los involucrados del sector público y privado.

¿Por qué proteger la Capa de Ozono?

La Capa de Ozono es el manto de gas formado por ozono natural, que se sitúa a nivel de la estratósfera, entre 15 y 30 kilómetros de altura sobre la Tierra, y actúa como un escudo contra la dañina radiación UV-B emitida por el sol.

La Capa de Ozono permite que estos rayos no lleguen a la superficie terrestre en cantidades que serían perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente del planeta, ya que al aumentar la exposición a los rayos UV-B, en los seres humanos aumenta también el riesgo de contraer cáncer a la piel, cataratas y que se debilite nuestro sistema inmunológico. Un exceso de radiación UV-B que llegue a la Tierra también inhibe el ciclo del fitoplancton, organismos unicelulares como las algas que componen el último eslabón de la cadena alimenticia. Los biólogos temen que estas reducciones del fitoplancton provoquen una menor población de otros animales.

Los investigadores también han documentado cambios en las tasas reproductivas de peces jóvenes, gambas y cangrejos así como de ranas y salamandras que se exponen a un exceso de radiación UV-B.

¿Qué son los gases refrigerantes?

Son gases que utiliza un equipo cualquiera de refrigeración y aire acondicionado para reducir o mantener la temperatura de un ambiente por debajo de la temperatura del entorno.

Para ello, se debe extraer calor del espacio y transferirlo a otro cuerpo cuya temperatura sea inferior a la del espacio refrigerado. Todo esto lo hace el refrigerante, que comienza en un estado o condición inicial, pasa por una serie de procesos según una secuencia definitiva y vuelve a su condición inicial.

Estos gases, al ser liberados a la atmósfera, debilitan la Capa de Ozono. Aunque los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) fueron introducidos temporalmente como sustitutos de los clorofluorocarbonos (CFC) debido a su menor impacto en la Capa de Ozono, aun así son sustancias cloradas debilitadoras de la Capa de Ozono.

Por eso son tan importantes las buenas prácticas de los técnicos en refrigeración, ya que son ellos quienes manejan los equipos que contienen gases refrigerantes día a día, y por ende son los responsables de que estos gases que debilitan la Capa de Ozono no sean liberados al medio. En la medida que una instalación esté bien hecha, no habrá problemas de fugas. Al mismo tiempo, los usuarios de sistemas de refrigeración también deben conocer el problema, ya que una buena utilización de los equipos, junto con mantenciones adecuadas y a tiempo, evitarán, por ejemplo, fugas innecesarias.

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