La iniciativa regional busca acelerar en América Latina la reducción gradual de los hidrofluorocarbonos (HFC) y la adopción de tecnologías de refrigeración más eficientes y de bajo impacto climático, en cumplimiento de los compromisos del Protocolo de Montreal y su Enmienda de Kigali.
La Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente lidera en Chile la implementación del proyecto SPODS II: “Sustainable and Climate-Friendly Phase-out of Ozone Depleting Substances and Hydrofluorocarbons Mitigation Actions for the Implementation of the Kigali Amendment under the Montreal Protocol”, una iniciativa financiada por la Unión Europea y ejecutada por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). El proyecto integra a cinco países de la región: Argentina, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay, que trabajan de manera coordinada para reducir el uso de HFC y avanzar hacia refrigerantes naturales y sistemas de refrigeración y climatización más eficientes.
La cooperación entre la Unión Europea y ONUDI permite poner a disposición de Chile experiencias internacionales, conocimiento técnico especializado y espacios de intercambio regional que aceleran la transición hacia sistemas de refrigeración más sostenibles. En este marco, el trabajo conjunto entre los países participantes permite compartir experiencias y fortalecer las capacidades necesarias para avanzar en la transformación tecnológica del sector.
El Protocolo de Montreal es considerado uno de los acuerdos ambientales multilaterales más exitosos, al haber logrado eliminar más del 98% de las sustancias que agotan la capa de ozono a nivel global. Con la Enmienda de Kigali, adoptada en 2016, el tratado amplió su alcance para incorporar la reducción progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC), gases de efecto invernadero de alto potencial de calentamiento global ampliamente utilizados en refrigeración y aire acondicionado. Para Chile, avanzar en su implementación significa contribuir de manera directa tanto a la protección de la capa de ozono como al cumplimiento de sus metas climáticas.
El plan de trabajo nacional de SPODS II contempla, entre sus principales componentes, la sustitución de HFC por refrigerantes naturales, el fortalecimiento de la eficiencia energética en los sistemas de refrigeración y climatización, el desarrollo de una hoja de ruta regulatoria para el sector, actividades de capacitación técnica y difusión, y la incorporación de una perspectiva de género mediante formación técnica para mujeres en el ámbito de la refrigeración. Estos ejes buscan sentar las bases para una cadena de frío más moderna, segura y sustentable en el país.
La modernización tecnológica impulsada por SPODS II también contribuye a mejorar la competitividad del sector y a reducir costos operacionales asociados al consumo energético, fortaleciendo los beneficios ambientales y económicos de avanzar hacia sistemas de refrigeración más eficientes.
En este contexto, Paula Carrasco Molina, National Technical Administrator y profesional de la División de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, destacó la importancia de los avances que permitirá consolidar esta iniciativa: “Lo que estamos construyendo con SPODS II nos deja una hoja de ruta clara para modernizar la cadena de frío en Chile, con beneficios tanto para el clima como para la eficiencia energética del país.”
Desde la perspectiva regulatoria, el proyecto también busca contribuir a generar condiciones que permitan acompañar la transición tecnológica del sector y facilitar la adopción de alternativas de menor impacto climático. En este ámbito, Andrés Troncoso, abogado del proyecto SPODS II, señaló: “El proyecto presenta un enfoque innovador, dado que busca identificar y potenciar sinergias entre diversas políticas relacionadas al enfriamiento sostenible y proponer recomendaciones que permitan abordar un problema complejo a través de medidas o intervenciones que sean multidimensionales.”
La coordinación de esta segunda fase se realiza en conjunto con los demás países participantes y con ONUDI, a través de instancias regionales de seguimiento, como la reunión de su Comité Directivo, sostenida el pasado 3 de julio, donde se revisan los avances y se ajustan los plazos de cada plan nacional. Este trabajo conjunto refuerza el compromiso de Chile con la protección de la capa de ozono y con la acción climática, y proyecta al país como un actor activo en la cooperación internacional para la transición hacia tecnologías de refrigeración limpias.
Descargo de responsabilidad: Esta publicación ha sido elaborada con la asistencia de la Unión Europea. Su contenido es de exclusiva responsabilidad de la Unidad Ozono del MMA, y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea.
