Una de las acciones concretas del país para avanzar en la lucha contra el cambio climático, es el control y la reducción de hidrofluorocarbonos (HFC), gases con alto potencial de calentamiento global. El Ministerio del Medio Ambiente lidera este desafío con el apoyo de organismos nacionales e internacionales.
Este 24 de octubre, en el marco del Día Internacional de Lucha contra el Cambio Climático, la Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente destaca los avances del país en el control y reducción de los hidrofluorocarbonos (HFC), gases utilizados en refrigeración y aire acondicionado que, pese a no dañar la capa de ozono, poseen un alto potencial de calentamiento global.
El 2025 marca el inicio del Plan de Implementación de Kigali (KIP), una estrategia nacional financiada por el Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal y con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “Es un tremendo desafío ser parte de este Plan que permitirá a Chile reducir progresivamente el consumo de HFC, alineando sus políticas con los compromisos de la Enmienda de Kigali, que busca mitigar el cambio climático y proteger simultáneamente la capa de ozono”, señala Paloma Toranzos, jefa de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de PNUD Chile.
En el sector de refrigeración y climatización, el proyecto contempla acciones de fortalecimiento de centros educacionales que imparten la especialidad, capacitación técnica y promoción del uso de refrigerantes con nulo o bajo potencial de calentamiento global, como son los refrigerantes naturales (hidrocarburos, CO2 transcrítico, etc.) y las hidrofluorolefinas (HFO), impulsando la modernización de este sector mediante la adopción de tecnologías más limpias y eficientes energéticamente.
Apoyo nacional e internacional
Este trabajo se complementa, con el fortalecimiento de las capacidades de fiscalización del Servicio Nacional de Aduanas, la actualización de regulaciones referidas al uso de HFC, la inclusión de la perspectiva de género en el sector, entre otros ejes. Así lo explica Marco Pinzón, coordinador regional del Protocolo de Montreal para América Latina: “Desde el PNUMA apoyamos a Chile en la implementación de la Enmienda de Kigali, fortaleciendo tanto la gestión técnica como las capacidades institucionales necesarias para cumplir con las metas del Protocolo de Montreal, al mismo tiempo que se avanza hacia una transición sostenible”.
Respondiendo a una invitación de la Secretaría del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, la Unidad Ozono y el Departamento de Mitigación y Transparencia Climática del Ministerio del Medio Ambiente, están aplicando la herramienta informática «Kigali Sim», desarrollada por el centro Schmidt Data Science and Environment (DSE), de la Universidad de California Berkeley. Para esto, se está colaborando con los expertos responsables en el desarrollo de un modelo que permita proyectar el consumo de HFC en Chile, con el objetivo de orientar la actualización de políticas públicas y regulaciones vinculadas a estas sustancias.
“La enmienda de Kigali y la Ley Marco de Cambio Climático nos invitan a trabajar de manera articulada para promover soluciones que aborden la protección de la capa de ozono y el clima, es por esto que estas soluciones tienen doble importancia”, indica Andrés Pica, jefe de la División de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente.
Por su parte, Claudia Paratori, coordinadora de la Unidad Ozono, destaca el trabajo coordinado “entre las instituciones nacionales, los organismos internacionales y el sector privado es fundamental para cumplir los compromisos climáticos de Chile en la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal y en la Contribución Nacionalmente Determinada. Cada acción en el control de los HFC contribuye directamente a reducir emisiones y a proteger nuestro planeta”.
El control de los HFC es una de las medidas más efectivas para reducir el calentamiento global a corto plazo. Según estimaciones internacionales, la eliminación gradual de los HFC podría evitar hasta 0,4 °C del aumento de la temperatura global para finales de siglo.
