Entrevista a Manuel Albaladejo, ONUDI: “Chile es un socio estratégico para catalizar un modelo escalable de soluciones de refrigeración eficientes”

De visita en nuestro país el Representante Regional de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, Manuel Albaladejo, sostuvo una reunión con el equipo técnico de la Unidad Ozono.

Durante el encuentro, el representante destacó positivamente la capacidad técnica del país y su potencial para avanzar hacia soluciones de refrigeración más limpias y con menor impacto climático: “Se evidenció un alto nivel técnico y una visión estratégica compartida para acelerar la transición hacia tecnologías de refrigeración más eficientes y con bajo potencial de calentamiento atmosférico, integrando así los objetivos de protección de la capa de ozono y mitigación del cambio climático”.

¿Qué opinión tiene del trabajo que desarrolla la Unidad Ozono en Chile?

La Unidad Ozono de Chile mantiene una trayectoria sólida en cumplimiento del Protocolo de Montreal, implementando normativas claras y calendarios para la reducción de las sustancias agotadoras de la capa de ozono. El camino adelante no sólo se limita a la protección de la capa de ozono, sino que integra la mitigación del cambio climático mediante la reducción de los hidrofluorocarbonos (HFC) bajo el paraguas de la Enmienda de Kigali.

¿Qué es lo más próximo en el trabajo de ONUDI con la Unidad Ozono?

Desde ONUDI estamos trabajando con Chile a través del proyecto SPODS fase 2, financiado por la Unión Europea, que tiene como objetivo apoyar al país en la eliminación gradual y sostenible de las sustancias que agotan la capa de ozono y los HFC. En este momento estamos en proceso de revisión de una propuesta de actividades con la Unidad de Ozono, el Departamento de Mitigación y Transparencia Climática del Ministerio del Medio Ambiente y el Ministerio de Energía, con apoyo de la Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización.

También estamos presentando al Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, un proyecto estratégico de refrigeración sectorial sobre estándares mínimos de desempeño energético (MEPS), pilotos demostrativos y mecanismos financieros, que pueda ser replicado en el país para apoyar los procesos de conversión tecnológica hacia tecnologías amigables con el medo ambiente, incrementando a su vez su eficiencia energética. Este proyecto está en línea con el trabajo realizado en el proyecto de promoción de la eficiencia energética en cámaras y vitrinas refrigeradas, con sus tres pilotos, que estamos finalizando exitosamente.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención del trabajo en Chile?

Sin duda, el nivel de madurez técnica con que se abordan las alternativas tecnológicas de bajo potencial de calentamiento atmosférico, el énfasis en la calidad de instalación y mantenimiento, y la mirada sistémica que incluye diseño, operación y fin de vida de equipos, incluyendo prácticas de recuperación de refrigerantes aplicando, además, economía circular. Este enfoque integral es determinante para asegurar beneficios ambientales sostenibles y reducción real de emisiones.

Desde la perspectiva de ONUDI, ¿cuáles son las expectativas respecto al trabajo conjunto con Chile en los próximos años?

Desde ONUDI, vemos a Chile como un socio estratégico para catalizar un modelo escalable de soluciones de refrigeración eficientes, aprovechando su capacidad institucional y técnica. Tenemos experiencia en proyectos innovadores que nos interesa continuar en Chile. En este sentido, algunas líneas de trabajo futuro que vemos con potencialidad incluyen profundizar la cooperación en refrigeración comercial y cadenas de frío, escalar en el desarrollo de líneas de financiamiento de conversiones tecnológicas basadas en los ahorros energéticos, desarrollar pilotos de alto impacto y hojas de ruta sectoriales, incluyendo la economía circular.

Desde este punto de vista regional, ¿qué rol podría jugar Chile en América Latina?

Los resultados de los tres pilotos del programa Kigali Cooling Efficiency (K-CEP) en Chile, que busca acelerar la transición hacia tecnologías de refrigeración eficientes, han demostrado que la eficiencia energética puede venir de la mano de soluciones amigables con el medio ambiente, lo cual debe servir como ejemplo demostrativo para empresas e instituciones de América Latina. Chile puede perfectamente liderar redes de capacitación, contribuir a armonizar normas y promover métricas comparables de desempeño, generando evidencia para acelerar la adopción en países vecinos.

¿Cuáles son los principales desafíos del cono sur en la materia?

En general, la región avanza en la planificación para reducir el uso de HFC, pero persisten desafíos estructurales que requieren acciones coordinadas. Es fundamental integrar la eficiencia energética y el bajo potencial de calentamiento atmosférico como criterios conjuntos. Asimismo, la armonización regulatoria y de estándares técnicos entre países resulta clave para facilitar la adopción tecnológica, el comercio de equipos y la capacitación regional.

Otro eje prioritario es la gestión responsable al final de la vida útil, impulsando la economía circular mediante cadenas de valor para la recuperación, regeneración y disposición final de refrigerantes, con trazabilidad y certificación que aseguren reducciones efectivas de emisiones. En este contexto, Chile, por su capacidad técnica e institucional, puede desempeñar un rol estratégico como nodo regional de demostración y transferencia, acelerando el paso de pilotos a escalamiento.

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